No sé si me gusta lo que pasa. Mientras pienso que
he perdido el norte, siento que hay algo que sí puedo cambiar. No es cuestión
de pensar más, lo sé, pero también sé que en realidad no sé qué me pasa. Se
acercan momentos que, de nuevo, no sé cómo vivir. No me gustan estos
aniversarios y es inevitable, me pongo en estado de no sentir, de no saber, de
no oír. Y eso está fatal. Porque luego cuando quiero darme cuenta de lo que
está pasado, no sólo he perdido el norte, sino que me he quedado sin brújula en
un mundo que está a oscuras, sin nadie a quién confiar que aún no he encontrado
el sitio dónde poder hablar en alto sin tener miedo. Gritar lo que sé que no soy y lo qué aún no sé
si puedo ser sin ti.
25 oct 2011
16 oct 2011
Saber
Necesito saber que estabas ahí cuando me fui sin despedirme. Ahí para mí, sin merecer siquiera ni una lágrima de las que no lloraste. Y si no dije adiós fue porque mis ojos reflejaban las últimas palabras que dijiste. Las que más daño me hicieron. Mi corazón seguía latiendo el orgullo que tenía guardado para las ocasiones especiales y lo gasté todo. Mas bien lo malgasté. Porque aunque la música de tus besos seguía resonando en mis oídos, los dos sabemos que nunca mereció la pena.
4 oct 2011
23 sept 2011
Otoño
Todos los años es igual. Después de un largo tiempo, un espacio sólo para ti y un verano entero, asimilas casi por sorpresa todo aquello que no comprendiste durante los meses anteriores. Sin ver, sin oír, sin atender al susurro de lo que jamás quisiste entender, abandonas la razón a la prisa del viento y se va. Sólo queda la emoción de quedarte sin memoria y vivir lo que cuando es, es. La realidad. Que sola en ti acierta a darte donde duele y sin tiempo de reacción para combates, sueñas con aquello que será mejor. Luego vuelves. Continuas el camino que empezaste y si bien aún tienes algo de realidad en ti, no sirve de nada. Porque se esfuma. Gota a gota evaporándose ante los secretos del fin de las esencias puras. Apenas semanas de luz que se gradúa con las horas en contacto con tu propio hacer. Y haces queriendo no parecer y pareces queriendo no hacer, pero como siempre, todo sale al contrario. Y cuando piensas que el control empieza a concentrarse en tu cabeza aparece ese rayo oscuro que no te deja oír por un momento. Pero los demás sentidos lo sienten, lo tocan, lo huelen, lo ven, lo saborean a la velocidad de la luz mientras millones de pequeños artefactos explotan a tu alrededor. Porque la sensibilidad global explotó con acciones separadas que independientes crearon la confusión allá dónde fueran. Y no entiendes nada. Ni querrás entender. Porque la agonía se hizo con sus días, temiendo cada segundo de su movimiento. Y cuando sólo quedaba pensar, pensó que no había nada más que hacer que esperar de nuevo. Dar la bienvenida al otoño azul que esperaba ante su puerta y acceder por cortesía a los meses que pasarían antes de que todo volviese a empezar. Un otoño al que esta vez, y muy a su pesar, no podía prometer nada.
20 sept 2011
Volar
Sonó la guitarra al entrar;
la verdad que se ha vuelto a acabar
sin mirar desde lejos el mar.
Azul y verde el reflejo
de tus pasos que despertarán
el calor de lo nuestro al pasar.
Alquilando matices de un beso
que de nuevo esperando estará.
Y bailándole al sol al compás
de la música que nos juntará.
Estrellas que sutiles vivirán
hasta que muertas brillantes
no tendrán más remedio que volar.
15 sept 2011
Mundo
Suelen decir que no sabes en realidad quién eres hasta que encuentras tu lugar en el mundo. Pero el mundo es tan grande, que la abrumadora y cálida sensación de tener que buscar un tiempo y un espacio en el que encajes parece rematadamente imposible. En cambio, no lo es. No es imposible tener la maravillosa sensación de que hoy iba a ser un gran día. Y lo es. No es imposible andar por la calle y dejar, por una vez, que el viento te despeine cuando se apaga la música, porque eso, es lo de menos. Y caminar sin un rumbo definido hasta llegar al punto donde oyes las voces de quienes comparten su vida contigo. Es su tiempo. Sus dudas. Sus risas. Y aunque no hayas escuchado aún sus lágrimas caerse pesarosas sobre sus mejillas, sabes que, con ellos, es lo único que falta. Y entonces te llega. Cuando sentada oyes alrededor sus voces y te deja tonta la vibración sonora desigual de su presencia en ti. De que inevitablemente los necesitas. De que quieres tenerlos cerca, contigo, ahí justo donde están. A tu lado. Donde todos dan un dulce sentido al horror de madrugar por las mañanas y a desaparecer loca de fiesta en una noche tan larga e incluso tan oscura como el infinito. Pero merece la pena. Porque aunque no lo hayas buscado ni dentro de los cajones ni debajo de tu almohada, te surge la idea en lo más espontáneo de tu cabeza. Esas pequeñas palabras rosas que creíste no encontrar nunca. Ese sueño blanco sin estrenar que pensaste que no te pondrías nunca. Ese primer deseo pedido en la última tarta de tu cumpleaños. Esa gigantesca pompa de jabón que no pudiste explotar y que se perdió en el cielo. Ese regalo sin abrir tan difícil de encontrar y que encontraste por sorpresa en tu camino.Y no es más que lo que ellos, sin querer, queriendo, te han dado y que esperarás devolverles con millones de toneladas de abrazos, de esos que ahogan. Y sólo era una tontería, un lugar en el mundo.
2 sept 2011
Loca
No digas que no. No hay nada como la débil tentación de sus labios. Como la suave textura de sus manos. O el olor de su colonia. No digas que no. No existe nada comparado con sus besos. Con su sonrisa, con sus ojos. No digas que no.Que te vuelve loca, que tienes ganas de verle, que te mueres por su piel. No digas que no, di que sí.
Sí, he perdido la cabeza.
Sí, no puedo vivir sin él.
Sí, lo he entendido.
No diré que no.
Sí, he perdido la cabeza.
Sí, no puedo vivir sin él.
Sí, lo he entendido.
No diré que no.
1 sept 2011
Lluvias
A veces es muy muy fácil no pensar. Pero a la larga, es peor. Qué digo peor, es horrible. Porque todo aquello que no quisiste pensar antes, se acumula. Y la nube se va haciendo grande, grande y más grande. Y así pasa, que al final, llueve. Y no de cualquier manera. Llueve calándote los huesos hasta transpasarlos. Llueve mojándote el pelo, las manos, las sandalias. Llueve hasta que se hacen charcos inmensos a tu alrededor. Llueve y todo el maquillaje se corre a pesar de que en la etiqueta pone watterproof. Llueve y duele. Llueve y escuece. Llueve y quema. Y no sólo porque tienes que pensar qué cojones es lo que está pasando sino porque no entiendes nada. Y allí donde antes había una nube, ahora sale el sol y entonces te preguntas para qué. Por qué sale el sol. Por qué ahora. Por qué a mi. Y te conformas con saber que al menos el sol no te dolerá. Y te acostumbras. Te pones las gafas de sol y caminas. Caminas porque no puedes volar. Y te vas lejos. Lejos del mundo que no entiendes, que no te deja no pensar. Y acabas corriendo. Rápido, todo lo que puedes. Sin haber aprendido nada. Preocupándote de nada concreto, salvo en la nube que tarde o temprano tendrá que volver a descargar.
28 jul 2011
Para ellos, que saben quienes son
Ella era una princesa dulce,
dicharachera, musical. Alegre, joven, morena en muchos momentos de su vida,
pelirroja en algún otro e incluso rubia en recuerdos de alguna que otra foto. Divertida, inocente,
risueña, cabezona, rebelde. Le gustaba más el azul que el rosa y no necesitaba
hada madrina. Su carácter estaba lejos de atender a cánones establecidos, y eso precisamente era lo que le daba un toque
tan distinguido, que sólo algunas personas podían ver en ella la sensibilidad
con la que sentía y la rapidez con la que podía entregarse a lo desconocido sin
pedir nada a cambio.
Aprendía rápido y lejos de dejarse
hundir, siempre salía a flote cada vez más fuerte. Porque era fuerte. La
tenacidad y la dureza de sus palabras escondían un corazón tan, tan grande que
sólo sería recompensa de algún caballero que de verdad la mereciese. Y hubo
quienes lo intentaron, pero al final, nadie conseguía alcanzar el perfil del
hombre de sus sueños. Aquel que consiguiera despertarla por completo y darle
millones de colores a las noches frías. Aquel que fuese capaz de contar cada
uno de sus lunares y hacerla tocar el algodón de las nubes con sólo mirar sus
ojos.
Pero el destino poco a poco se dejó
entrever en el cielo y en las estrellas. Y se cumplió. Apareció como si de
casualidad se tratase un joven apuesto, singular, sin segundas intenciones.
Alto, de naturaleza clara, humilde. Sencillo, prudente. Y se ganó su corazón. Entero;
de arriba abajo y de derecha a izquierda. Pero no sólo el suyo. Paso a paso
también se fue ganando el corazón de todos aquellos que rodeaban a la princesa y
que esperaban que aquel chico la hiciera totalmente feliz. Y acertaron.
Porque él hacía lo que nadie antes
había conseguido. Se podía apreciar cómo se iluminaban sus ojos al verle. Cómo
la hacía de rabiar con sólo pronunciar una palabra y cómo su sonrisa se
ensanchaba cuando se susurraban cosas al oído. Y pronto se convirtieron en
inseparables. Las esencias de sus almas se entretejían despacio, muy lento,
para acabar convirtiéndose en un alma sola que, a partir de entonces, crecería hacia
el infinito como si de una persona sola se tratase.
Y aunque ahora quisiera contaros el
final de la historia, no puedo hacerlo. Porque ahora que la princesa y el joven
son una sola persona, un solo corazón, sólo ellos serán capaces de sobrevivir
juntos al frío del invierno, al calor del verano, a las tormentas más sonoras e
incluso a algún devastador huracán. Y sólo ellos podrán averiguar lo que el
destino les tiene guardado porque ahora la tienen, ahora tenéis la llave que
abre vuestro futuro, vuestra vida. Y con un poco de suerte, todos nosotros
seremos testigos del final feliz del
cuento de la princesa y el apuesto joven.
20 jul 2011
Como el agua
Me escondí durante un tiempo. Pero no desaparecí del todo. Porque, aunque en ocasiones quisiera volverme transparente, no es posible. O al menos, yo no he descubierto la forma de conseguirlo... Tendré que pensar más en ello, porque lo necesito. Necesito algo así como quedarme sola; para eso a lo que llaman pensar o reflexionar, me da lo mismo. El caso es que quiero silencio. Pero no de ese que es insoportable y casi duele, no. De ese que respira paz y tranquilidad de pensamientos. Música a mi alrededor que me haga comprender. Los veranos no son tan fáciles como parecen. A veces no me gusta, no me gusta estar tan cerca de mí. Porque soy complicada, nada fácil. Pienso mucho, demasiado. Y me canso de rodar como una noria sobre la letra de la misma canción. Piso demasiado lo que ya esta desgastado de pisar y me resbalo, me caigo. Y, claro, algo duele. Lejos está la metáfora de lo escrito. Más verdad hay aquí de lo que crees. Pero al fin y al cabo, quiero pensar que no es más que otra nebulosa y que así como vino se irá. Por lo pronto, sobrevivo, como todos, supongo. Aunque algunos mejor que otros. ¿Tú no sobrevives? Pues busca la manera porque será tu llave. No sé de qué tesoro, la verdad. Pero algo grande porque, está claro que si uno sobrevive como puede, la vida no puede reprocharte nada ¿no? No sé si me estaré liando. En realidad, ya sólo me queda sonreír, aunque tú no me ves, pero lo estoy haciendo. Que el sol nos ilumine los días, y porque no, también las noches.
14 jun 2011
Desde los afectos
¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno tiene que buscarlo y dárselo...
Que nadie establece normas, salvo la vida...
Que la vida sin ciertas normas pierde formas...
Que la forma no se pierde con abrirnos...
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente...
Que no está prohibido amar...
Que también se puede odiar...
Que el odio y el amor son afectos...
Que la agresión porque sí, hiere mucho...
Que las heridas se cierran...
Que las puertas no deben cerrarse...
Que la mayor puerta es el afecto...
Que los afectos, nos definen...
Que definirse no es remar contra la corriente...
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja...
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio...
Que negar palabras, es abrir distancias...
Que encontrarse es muy hermoso...
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida...
Que la vida parte del sexo...
Que el por qué de los niños, tiene su por qué...
Que querer saber de alguien, no es sólo curiosidad...
Que saber todo de todos, es curiosidad mal sana...
Que nunca está de más agradecer...
Que autodeterminación no es hacer las cosas solo...
Que nadie quiere estar solo...
Que para no estar solo hay que dar...
Que para dar, debemos recibir antes...
Que para que nos den también hay que saber pedir...
Que saber pedir no es regalarse...
Que regalarse en definitiva no es quererse...
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos...
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo...
Que ayudar es poder alentar y apoyar...
Que adular no es apoyar...
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara...
Que las cosas cara a cara son honestas...
Que nadie es honesto porque no robe...
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo...
Que para sentir la vida hay que olvidarse que existe la muerte...
Que se puede estar muerto en vida..
Que se siente con el cuerpo y la mente...
Que con los oídos se escucha...
Que cuesta ser sensible y no herirse...
Que herirse no es desangrarse...
Que para no ser heridos levantamos muros...
Que sería mejor construir puentes...
Que sobre ellos se van a la otra orilla y nadie vuelve...
Que volver no implica retroceder...
Que retroceder también puede ser avanzar...
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol...
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida?
Que uno tiene que buscarlo y dárselo...
Que nadie establece normas, salvo la vida...
Que la vida sin ciertas normas pierde formas...
Que la forma no se pierde con abrirnos...
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente...
Que no está prohibido amar...
Que también se puede odiar...
Que el odio y el amor son afectos...
Que la agresión porque sí, hiere mucho...
Que las heridas se cierran...
Que las puertas no deben cerrarse...
Que la mayor puerta es el afecto...
Que los afectos, nos definen...
Que definirse no es remar contra la corriente...
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja...
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio...
Que negar palabras, es abrir distancias...
Que encontrarse es muy hermoso...
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida...
Que la vida parte del sexo...
Que el por qué de los niños, tiene su por qué...
Que querer saber de alguien, no es sólo curiosidad...
Que saber todo de todos, es curiosidad mal sana...
Que nunca está de más agradecer...
Que autodeterminación no es hacer las cosas solo...
Que nadie quiere estar solo...
Que para no estar solo hay que dar...
Que para dar, debemos recibir antes...
Que para que nos den también hay que saber pedir...
Que saber pedir no es regalarse...
Que regalarse en definitiva no es quererse...
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos...
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo...
Que ayudar es poder alentar y apoyar...
Que adular no es apoyar...
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara...
Que las cosas cara a cara son honestas...
Que nadie es honesto porque no robe...
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo...
Que para sentir la vida hay que olvidarse que existe la muerte...
Que se puede estar muerto en vida..
Que se siente con el cuerpo y la mente...
Que con los oídos se escucha...
Que cuesta ser sensible y no herirse...
Que herirse no es desangrarse...
Que para no ser heridos levantamos muros...
Que sería mejor construir puentes...
Que sobre ellos se van a la otra orilla y nadie vuelve...
Que volver no implica retroceder...
Que retroceder también puede ser avanzar...
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol...
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida?
Mario Benedetti
Nada
Vacío. Palabras mudas, no dichas. Si acaso, pensadas pero desechas en el instante de abrir los ojos. Para ver mejor. Oír el sonido del silencio roto por los cristales. Y la boca destrozada. De dar, dar y hablar sin apenas recibir nada. Ni un solo respiro cerca. Ni un solo roce. Tan solo algún escalofrío que recorría todo el cuerpo después.Y cuando llegaba a sus manos, la energía en un suspiro, se apagaba en la oscuridad de la noche...
1 jun 2011
Luz
Abandonada se creía. Y cuando se dio cuenta de que en realidad se había desinflado, ya era tarde. Ahora lo notaba pero no había sido consciente de todo lo que el destino podía arrastrar consigo. Siempre y sin excepciones. Y en algunos momentos, levantaba la cabeza y se imaginaba la velocidad a la que sus emociones podían caerle encima y se sentía mareada. Cerraba los ojos deprisa y apretaba fuerte sus párpados, como si la oscuridad doliera. Después de aprender todo lo que había aprendido, después de todo lo que la había costado,ya no había vuelta a atrás. Y aunque su cuerpo la pedía desintegrarse y perderse sin más, no podía. Y abría de nuevo los ojos y sus pupilas se encogían cuando la luz hábil apuntaba derecha a su corazón. La herida aún seguía ahí. Y sangraba sangre oscura. Como sus intenciones. Pero la daba totalmente igual. De hecho, su alma había llegado a un punto de tal equilibrio que ni siquiera se sobresaltaba cuando él se acercaba. Raro por naturaleza, extraño. Pegados. Unidos. Por almas, por sangre. Por sus intenciones.Todo oscuro, casi negro pero nunca gris. Porque el gris es triste y no estaban tristes. Estaban atados a su propia locura, a la desenfrenada agitación de sus manos palpitantes. A sus ganas de saltar, de bailar. De sobrevivir, sobrellevar. Mezclados en colores y aromas. Física y mente. Todo. Y la música blanca como la luna arrastraba miradas a su paso. Las barría envidiosas. Las arrimaba con un rastro de pasión púrpura reconocible con sólo echar un vistazo. Y qué suerte la suya. Que siendo ya uno solo, se perdieron en el mar. Y aunque quedaba constancia de su reflejo, ya no estaban allí. La arena fundió sus pies y dejaron de correr. Las olas les mojaron el pelo y las ideas. Pero no pasaron frío. Porque allí,lejos del mundo, después de que la música se apagara, se fundiera, sólo podían delatarse por una cosa. La inmensa luz que ellos mismos irradiaban.
25 abr 2011
22 abr 2011
Guerra
Ya era difícil sobrepasar tanto tiempo. Muchos días, demasiados sin saber qué fue de aquello que eclipsó en un momento el mundo de su alrededor. Las miradas de ambos. Cruzadas, entrelazadas, unidas en una simbiosis perfecta. Un instante. Un segundo de entendimiento mutuo. Sin explicaciones. Saber, sentir un querer que no podía, ni puede. Y morderse los labios de rabia por tener que callar y esconder lo que sus ojos vieron. Por entender que no es justo. Que esta vez sabía que se volvería a repetir. Pero era pronto. Y así como ayer hacía sol y hoy, un trueno anuncia casi el final del día, todo puede cambiar. Una semilla que crecería con la lluvia de la primavera. Y unos pensamientos que se habían anclado con sorpresa a la fuerte sensación de libertad que la rodeaba. Libertad aún, pero que poco a poco sucumbía a los encantos ocultos del recuerdo de un cuento parecido. El final estaba por llegar. Y mientras limpiaba los restos de dolor de sus armas de guerra, se convencía de que el rumbo del destino no estaba escrito en ningún lado. O por lo menos, ella no lo había visto reflejado en aquella mirada, en aquellos ojos que, inútilmente, intentaba borrar de su memoria.
30 mar 2011
27 mar 2011
Amapola
Nadie sabe nunca cuándo le dirán algo que le cambie la vida. O que haga que le de vueltas todo. La débil importancia que se suele dar a lo que es tu mundo, a todo lo que te rodea, incluso lo que pisas con tu pies. Apenas los segundos que tardó en decirlo entero, en dejar crecer en ti un secreto de los que matan. De los que consumen. Día a día, hora a hora y segundo a segundo; atravesando piel y alma y penetrando en su mente vulnerable. La angustia de sentir que una vida puede estar yéndose calaba hondo. Despacio, muy muy lento, compitiendo con el ritmo que solía correr por sus venas. Exprimió su corazón, y qué corazón. Tan grande que sorprendida pude ver cómo las lágrimas caían por mis mejillas. La dureza de algo que se va, que se estropea como los pétalos de una amapola tan bonita como ella. Y sus hojas caducas se ennegrecían al ritmo de sus ojos verdes cuya esperanza agonizaba por momentos. El temor latía con fuerza entre sus finos dedos recorriendo los alrededores de su aura. Habría que pisar el miedo hasta verlo morir y convertirse en el polvo que se lleva el viento. Y cuando la música suene, sonreirá. Haciéndose cómplice de su propia vida, de sus propios recuerdos. Enseñando a los demás esa fuerza que tenía su corazón, uno de los corazones más grandes que el mundo había visto nunca.
21 mar 2011
Ese día llegó
Y se fue. Como el invierno que nos trae la primavera. Como el frío que huye con sólo rozar su piel. Como el tren perdido de los lunes. Como la noche que aguarda al más bello amanecer. Sin un aviso a tiempo. Casi sin un por qué. Se me va la voz y las razones. Se me van tus ojos. Me recorren los recuerdos y te vas. Te marchas. Sin un adiós. Sin lágrimas. Sin besos.
17 mar 2011
Cuestión de espacios
Y en ese momento la vi.
Pude ver la chispa que saltó,
que vibró entre nosotros.
La electricidad me recorría
de arriba a abajo
mientras nuestros ojos sonreían.
Al mismo tiempo, nuestras bocas
deseaban febrilmente
acabar de golpe con el espacio
que las separaba.
que vibró entre nosotros.
La electricidad me recorría
de arriba a abajo
mientras nuestros ojos sonreían.
Al mismo tiempo, nuestras bocas
deseaban febrilmente
acabar de golpe con el espacio
que las separaba.
14 mar 2011
Días de agua
Cuando he bajado del autobús, la lluvia caía pesada sobre mi cabeza. Siempre había odiado que el agua me mojara el pelo. Y mientras buscaba la forma de maldecir al tiempo, me he acordado de ti. De cada uno de tus gestos cuando aquel día cruzamos corriendo el espacio que nos separaba del resto del mundo. ¿Te acuerdas? Estábamos empapados. No sólo del agua, que chorreaba por toda nuestra ropa, sino de tanto amor que ni siquiera recuerdo por qué en esa ocasión permití que mi pelo se mojara. En aquellos tiempos, era menos vulnerable. Lo que en ocasiones normales podía hacer que mi mundo se cayera, no era más que otra excusa barata para estar de nuevo entre tus brazos por aquel entonces. Porque todo es mucho mejor cuando tienes a alguien que pueda vivir contigo cada detalle que pasa por tus ojos, cada olor o cada tacto que sienten tus dedos. Y es que hoy, que llueve a mares, me acuerdo de cuando me dijiste que te gustaba ese olor a tierra mojada de los días lluviosos de otoño. Entonces he llegado a casa y en vez de entrar dentro, me he quedado fuera unos minutos. He dejado que el agua me calase, he permitido que dada gota que se filtraba por mi rostro llegara hasta el fondo de mi corazón. Y te he sentido cerca. Tan cerca que me he dado cuenta de que ya no te tengo. Entonces, he entrado a casa. Y de nuevo sola, me he obligado a recordar que no merecía la pena que el agua me mojara, porque, al fin y al cabo, dentro no había nadie dispuesto a secar cada una de las gotas de mi cuerpo mientras le contaba lo mucho que odiaba que la lluvia me mojara el pelo.
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