16 oct. 2010

La vida es sueño.


¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA.



14 oct. 2010

Robado de la tele.

Una mirada que apenas dura un segundo puede hacerte hablar horas y horas. Pero, ¿cuánto dura un beso? ¿Ocho  segundos? ¿Diez? ¿Veinte tal vez? Y sin embargo,... ¿cuánto tiempo puedes estar hablando de ese beso?


Hay cosas que duran un instante, pero de las que curiosamente podemos hablar toda la vida. Y la vida está llena de cosas que contar.

ANUNCIO DE ORANGE.



12 oct. 2010

Autumn leaves.

No darse cuenta de lo que podría haber pasado.Ya hace años que recuerdo. Un sí dicho en un instante inoportuno, unas ganas que no supieron aprovechar su momento y una habitación llena en objetos y vacía en cosas que decir. Quizá sea un poco tarde, pero más vale tarde que nunca: Bienvenido Otoño. 


Sing me your song.




Everybody's talking how I can't, can't be your love
but I want, want, want to be your love
Want to be your love for real.

Want to be your everything.
Everything.


RACHAEL YAMAGATA.


11 oct. 2010

¿Llueve?






Bajé la escalera para irme con la común sensación de que se me olvidaba algo. Espere dos o tres minutos a la espera de que la bombilla se me encendiera, como en los cómics, pero ese día no tuve suerte. Genial, me dije, seguro que en cuanto llegue me acuerdo de lo que era... Desbloqueé el teléfono. Mamá son menos diez, dame dinero que a este paso no cojo el autobús de las siete, grité. Cincuenta euros. A veces a mi madre le dan estas cosas en la cabeza, cuando vas al cine te da moneditas sueltas, y un día sales a dar una vuelta y te dan nada más y nada menos que un billete de cincuenta. Y realmente es peor si tratas de entenderlo pero supongo que a todas las madres les pasa y que algún día yo también seré madre, así que guardé el dinero en el monedero esperando a que me diera la bendición. No te lo gastes todo..., y mientras me miraba con esos ojos que yo ya conocía tan bien, me dije: ahora me va a decir lo de la hora, no la doy ni tres segundos: tres, dos, uno. ¿A qué hora piensas llegar?, dijo solamente. No fallo ni una, pensé sonriendo. No llegaré tarde, mamá, de todas formas llevo el teléfono. Vale pero avísanos si quieres que vayamos a buscarte, me dijo mientras le plantaba un beso con los labios llenos de brillo y atisbaba su mano limpiándose la mejilla. Cuando llegué a la parada el autobús aún no había llegado. Saqué el abono mientras oí que ya venía y miraba al cielo preocupada por las nubes. Me monté sin mirar cuál era con seguridad, piqué el ticket y me senté en el primer asiento que vi libre, al lado de una señora que estaba hablando por teléfono demasiado alto. Luego me dicen que soy cotilla, pensé, pero claro, así una se entera de todo, concluí sin poder evitar la risa. No tardé ni quince minutos en llegar y justo cuando me estaba bajando me acordé. Se me ha olvidado paraguas. Demasiado típico para lo que dices que eres, me dije. Sí, últimamente estoy hablando demasiado conmigo misma. Y es que cada vez me doy más cuenta de lo que significo para mí. Ya no es sólo ser una chica normal, sino que quizá siempre estoy pensando demasiado en cosas predecibles cuando la más predecible soy yo. Estoy confusa. Suelo analizar todo lo que se retiene mínimamente en mis pupilas con el fin de alcanzar los cero fallos. Pero en vez de eso se me multiplican en progresión geométrica. Acción, reacción. Quizá deba relajarme y dejarme de tantas tonterías. Antes tú no eras así, me dije. Déjate de complicaciones y dedícate a vivir de verdad, seguía convenciéndome. Para ya de vergüenzas, miedos y temores. Deslízate y déjate llevar por la corriente que venga. Arriesga y gana. Ya es hora de que seas capaz de vencer a eso que te ahoga. Olvida las defensas prepuestas y vive, vive y vive. Que no están los tiempos para andar desaprovechando vida. Suspiré, ya más tranquila y con gotas de agua en la cara. No sé si es que ha llovido o he llorado, me dije al final. Madre mía, la que puedo llegar a liar por haberme olvidado un paraguas. Y con una nueva fuerza me dirigí a donde estaban todos esperándome, dispuesta, esta vez, a ser yo misma de verdad. 








Todas las huellas están borradas
La lluvia guarda nuestro secreto. 
MARÍA VILLALÓN.

Humanidad.

Supongo que los seres humanos nos hemos acostumbrado a ser al menos un poco infelices y, si no es así, nos buscamos excusas para creer que lo somos. Cogemos nuestros problemas y los agrandamos y agrandamos hasta que somos incapaces de afrontarlos. Si lo piensas un momento, no tenemos verdaderos problemas. Sólo un par de detalles nos apartan de eso a lo que llamamos felicidad. Pero no hablo de nada en concreto. Sólo que siempre creemos que nos falta algo. El que tiene amor piensa en si tuviera dinero. El que tiene dinero piensa en si tuviera amor. Y el que tiene dinero y amor piensa en si tuviera tiempo. Siempre nos vamos poniendo una meta más allá, otro objetivo por conseguir. Otra excusa. En otros tiempos la gente estaba en tan mala situación que un solo detalle bastaba para hacerlos felices. Y ahora que lo tenemos todo nos basta un solo detalle para hacernos infelices. Para que todo se nos derrumbe.


EL PASO DE LA HÉLICE.