31 dic. 2010

MMX&MMXl

Podría haber sido mejor, pero no me quejo. Podría haber sido peor también, y menos mal que no lo ha sido porque es posible que no hubiera resistido mucho más. En realidad no ha estado mal mal, pero a sido raro. Muchos cambios, lo que implica adaptación a ellos y bueno, ya sabemos que no es fácil. Si empezamos por Enero (lógicamente) tengo que decir que fue duro, desde el mismo día uno y continuando con los primeros meses. Muchas faltas, demasiadas, muchos huecos, mucho pensar; aunque con actitud positiva que consiguió ser más fuerte y pude, mas bien pudimos, salir victoriosos. Febrero y     Marzo regulares, de estudios, nervios, más nervios, exámenes y más exámenes. Corazón a punto de cicatrizar o explotar,después de tanto tiempo, y sin acabar de curarse del todo a pesar de las ganas. Abril y Mayo. Recuerdos reprimidos sin demasiado tiempo para recordar, decisión real de futuro, confianza sacada de nadiesabedónde y objetivo final. Graduación protagonista; satisfacción propia; harta de muchas cosas que necesitaba olvidar y que por lo que veo son imposibles; pena de muchas otras, que aunque eran y son pocas, siguen vivas; algunas promesas de futuro, casi, casi desvanecidas por el tiempo; algún que otro baile y despedidas varias, algunas deseadas y otras no. Pero segundo de bachillerato acabó bien, buenas notas, descanso del corazón y la mente y puertas abiertas a nuevos rumbos. Junio de miedos, selectividad, ganas de verano y vacaciones. Julio y Agosto. Crucero, Atenas, Dubrovnic, Venecia, Mallorca, familia y algún que otro desencanto o desengaño. En Septiembre, todo nuevo y media vida a estrenar. Universidad, oportunidad de rehacerme quizá demasiado aprovechada y disipación de líos mentales que ocupaban mucho espacio y tiempo. Octubre de adaptación completa y aprendizaje, de estudios y de mucha gente nueva . Noviembre temido de número dieciocho en varias cosas, y pequeño bache profesional al que puedo llamar reto. Diciembre de estrés general hasta hace poco, y vacaciones llenas de esperanza. Nochebuena musical, bailable y en familia; Navidad sobrepasándola con bastante éxito y Nochevieja prometedora de uvas dobles por año consecutivo. Y ese es mi 2010, con muchos detalles olvidados sin remedio y que no quería olvidar, y muchas cosas insolubles por tiempo y tiempo que pase, quizá de otros años mal digeridos, o quizá por mantener puntos de sutura con el pasado, para poder ser consciente de todo y de nada, errores, aciertos y piedras, que probablemente me hagan caer otra vez, hasta que el destino quiera que me abandonen. Pero en realidad, ya se en que consiste. Sobrevivir, como se puede normalmente, aunque debes hacerlo siempre con fuerza incluso si tienes que sacarla de donde no hay. Bienvenido 2011. Quiero viajes, encuentros, fiestas, regalos para dar y para recibir. Pero no sabes lo que te espera. Mucho amor, porque yo no soy de suerte, y muchas guerras pacíficas contra destinos injustos que se sobrevienen por regla general. Una boda muy muy esperada y mucha ilusión de todo que espero que no estropees con tu paso, porque el ave fénix por fin a resurgido de sus cenizas y no ha sido nada nada fácil. Pero lo más importante es que su fuego ahora puede quemar cualquier cosa. Y como ya he dicho sobrevivir con fuerza es la clave. Así que no lo olvides. 


29 dic. 2010

Navidad.

En época de besos fuertes con sabor a chocolate, abrazos reales que dan calor y regalos ilusionados. Época de memorias recientes, recuerdos pasados. Siempre atender a los detalles, ojos que miran y no ven, bocas que hablan y no saben y corazón que siente más, si cabe. Villancicos que suenan fuerte, al ritmo de guitarras afinadas, tambores redondos y viejas panderetas. Relojes de muñeca que pasan de las cinco y estrellas confusas que parecen encenderse a tus deseos. Puertas de la calle abiertas, puertas del corazón cerradas; personas que entran y gente que sale, por siempre jamás. Luces palpitantes que parpadean y música inteligente que te descubre pero guarda tu secreto. Coches normales que corren de más y patines de cuchilla que rompen el hielo.Gorros de lana que tapan orejas y ya de paso, oídos que no quieren oír. Frenética esperanza de suerte de año nuevo, frenético tesoro mantenerse vivo en Navidad.