12 ene. 2011

Sin aliento

Báilame el agua. Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto. Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olorSácame de quicioLlévame a pasear atada a una correa que apriete demasiado. Hazme sufrirAviva las ascuas. Ponme a secar como a un trapo mojado. No desates las cuerdas hasta que sea tarde, demasiado tarde. Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentroque no sea ni tuya ni mía, que sea de todos. Líbrame de mi estigma. Llámame tonta. Sacrifica tu aureola. PerdónameOlvida todo lo que haya podido decir hasta ahora. No me arrastres. No me asustes. Vete lejos. Pero no sueltes mi manoEmpecemos de nuevoSangra mi labio con sanguijuelas de colores. Fuma un cigarro por mí. Traga el humo. Arréglalo y que no vuelva a estropearse. No lo tragues. Échalo fuera. Crúzate conmigo en una autopista a cien por horaSueña retorcido. Sueña felizque yo me encargaré de tus enemigos. Dame la llave de tus oídosToca mis ojos abiertos. Nota la textura del calor. Hasta reventarSé yo y no te arrepentirás. ¿Por cuánto te vendes? Régalame tus ídolos. Yo te enviaré a los míos. Píllate los dedosLos lameré hasta que no sepan a miel, hasta que dejen de ser miel. Sal, niégalo todo y después vuelve. Te invito a un café. Caliente, claro. Y sin azúcar. Sin aliento.



1 comentario:

Francisco Javier dijo...

Que texto tan sugerente, me gusta.