20 jul. 2011

Como el agua

Me escondí durante un tiempo. Pero no desaparecí del todo. Porque, aunque en ocasiones quisiera volverme transparente, no es posible. O al menos, yo no he descubierto la forma de conseguirlo... Tendré que pensar más en ello, porque lo necesito. Necesito algo así como quedarme sola; para eso a lo que llaman pensar o reflexionar, me da lo mismo. El caso es que quiero silencio. Pero no de ese que es insoportable y casi duele, no. De ese que respira paz y tranquilidad de pensamientos. Música a mi alrededor que me haga comprender. Los veranos no son tan fáciles como parecen. A veces no me gusta, no me gusta estar tan cerca de mí. Porque soy complicada, nada fácil. Pienso mucho, demasiado. Y me canso de rodar como una noria sobre la letra de la misma canción. Piso demasiado lo que ya esta desgastado de pisar y me resbalo, me caigo. Y, claro, algo duele. Lejos está la metáfora de lo escrito. Más verdad hay aquí de lo que crees. Pero al fin y al cabo, quiero pensar que no es más que otra nebulosa y que así como vino se irá. Por lo pronto, sobrevivo, como todos, supongo. Aunque algunos mejor que otros. ¿Tú no sobrevives? Pues busca la manera porque será tu llave. No sé  de qué tesoro, la verdad. Pero algo grande porque, está claro que si uno sobrevive como puede, la vida no puede reprocharte nada ¿no? No sé si me estaré liando. En realidad, ya sólo me queda sonreír, aunque tú no me ves, pero lo estoy haciendo. Que el sol nos ilumine los días, y porque no, también las noches. 



1 comentario:

Francisco Javier dijo...

Espero que te ilumine el sol y no te resbales, y si lo haces, ahí estamos nosotros para recogerte.