21 ene. 2012

¿Sabes qué?


La mente es un lugar complicado. A veces,  sin darnos cuenta notamos que ni siquiera la entendemos;  y otras, podemos entenderla tan bien, que la guiamos para que ella sola nos indique los pasos que tenemos que dar en la vida. Sea lo que sea, debemos tratar de entendernos, analizarnos y ser objetivos con nosotros mismos para mostrar el resultado final al mundo. Para que nos quieran o nos odien, para que nos admiren o nos ignoren, o simplemente para que cuenten con nosotros. Pero no te abandones nunca. Ríete de ti mismo, acepta tus defectos y aprovecha tus virtudes. Realiza tus sueños y cumple tus propósitos y promesas.  Sé consciente de que siempre hay personas que están ahí para ti, para darte un abrazo cuando lo necesites. Simplemente, exprésate. Escribe cada detalle que coma tu curiosidad, todo aquello que te sorprenda; las experiencias más dulces y las más difíciles. Grita cuándo eres feliz y renuévate cuando estés triste. Y no te olvides de sonreír. Por dentro y por fuera. Quiero que derroches energía. Entrégate y corre riesgos. Da para poder recibir y pide para que puedan darte. Siente amor, alegría, besos, lágrimas, nostalgia, abrazos, recuerdos, historias, confusiones, errores. Confianza. Pero ante todo sé libre y fiel a ti mismo. Yo te quiero así.


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