20 oct. 2010

Vive.

Dicen que generalmente siempre somos las mismas personas. Quien dice siempre, dice en casi todas las situaciones. Algo predecible, totalmente imaginable. Pero, aunque cualquiera podría afirmar sin problemas que esto es cierto, a veces es necesario mirar las cosas con otra perspectiva. 
Sí, siempre somos las mismas personas. Rubios, morenos, bajos, feos, altos, pelirrojos, guapos... ¿Y por dentro? La mayoría de los días te levantas con ganas de seguir adelante, de continuar con tu rutina. A las ocho y cinco pasa el tren, a las nueve empiezan las clases, todo programado, fijado, asumido, un estado normal de ti mismo. Ni alegría ni tristeza; parece ser que hoy soy uno más.
Incluso hay veces que el tren pasa a y cuarto y las clases empiezan a y diez, sin embargo el mundo sigue, gira, gira y gira, y tú con él.
Pero otros días no. Te levantas con ganas de quedarte en la cama, estático sin querer girar con el mundo. Pero el mundo tira fuerte, y aunque te montes en el tren no sientes ni siquiera que ha pasado. Esos días tu yo interior es pequeño, minúsculo, pesado, y necesitas algo más. Una sonrisa, una palabra o tan sólo una mirada que te haga sentirte mejor. 
Y por último, de vez en cuando, nace un día especialmente mágico en el que sientes que tu yo se va a salir de ti. Son los días que cantas en la ducha, bailas y saltas sin parar. Seguridad, satisfacción, por y para ti.  Y esos días, aunque no te lo creas, eres tú el que tira el mundo.
¿Somos entonces siempre iguales las personas? No, yo creo que no. Pero de todas maneras, intenta tirar del mundo para otros. Porque nunca sabes cuando necesitarás que esos otros tiren de tu mundo.



BE HAPPY, DON´T WORRY.

1 comentario:

Francisco Javier dijo...

Gracias por tirar de mi mundo. Me ha gustado un montón.