5 nov. 2011

Noviembre

Hace frío. Las hojas amarillas, naranjas, marrones, granates de los árboles se vuelven locas por culpa del viento que llega cantando la misma canción del año pasado. Podría tararearla con los ojos cerrados ahora que no la escucho desde aquí. La ventana está cerrada y veo a los pájaros volar en el cielo blanco de algodón sin estrenar. Casi igual que el otoño. Puedo tocarlo desde aquí, puedo sentir cómo pesa el cielo de noviembre. Antes me gustaba. Ahora no. Odio noviembre porque me cuesta sobrevivir a él. Odio noviembre porque me recuerda lo que nunca quiero recordar y siempre recuerdo. Odio noviembre porque a pesar de todas las cosas maravillosas que tiene, ninguna es capaz de eclipsar de mi mente los recuerdos. Y poco a poco me voy acercando sin remedio. Al final de este este segundo, de este minuto, de esta hora, de hoy, de mañana. Al final de todo. Para que siempre venga otro noviembre de vuestros recuerdos. Tengo los ojos cerrados y las manos en el cristal inundado del vaho de mi boca. He hecho un corazón. Creo que va a empezar a llover. Pero no es el tiempo, no es el frío. Es este mes. Soy yo. 


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